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Encuentro Mariano del Valle de Lerma

07 de Septiembre de 2013

El sábado 7 de septiembre se realizará el Encuentro Mariano del Valle de Lerma, bajo el lema "María, mensajera de la Fe, guía nuestros pasos".

Será la Parroquia San José de Cerrillos la receptora de las comunidades parroquiales de la Merced, el Carril, Chicoana, La Viña, Guachipas, Campo Quijano, Rosario de Lerma y San Antonio de los Cobres. 

Se invita especialmente a la comunidad a participar de la celebración de la Santa Misa, presidida por mons. Mario Cargnello, arzobispo de Salta, a hs. 18. 



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Homilía de mons. Mario Cargnello en ocasión del Inicio de la Novena en honor al Señor y la Virgen del Milagro

06 de Septiembre de 2013

Viernes 6 de septiembre

Catedral Basílica de Salta

 Queridos hermanos todos:

Nuestra mirada se dirige al Señor del Milagro. Hemos llegado al momento en el que toda la comunidad quiere renovarse interiormente en el encuentro con el Señor Jesús. Pienso en la peregrinación que se ha puesto en marcha en el día de hoy, a las 5 de la mañana, desde la Mina Martillo, en el norte de Catamarca - a unos sesenta kilómetros  del límite-, que luego pasará por Mina Patito  hasta llegar a San Antonio de los Cobres para llegar el día 14 a la Catedral Basílica de Salta. Ver ponerse en movimiento a nuestros hermanos mineros, desde la Puna, nos toca el corazón y nos sentimos interpretados en lo profundo de nuestras aspiraciones por ese gesto; en ellos, reconozco y agradezco el testimonio de todos los peregrinos que se van a poner en marcha y van a fortalecer la fe del habitante de la ciudad de Salta.

 Ese movimiento hacia el Señor del Milagro es el que nos hace tener una mirada piadosa, cargada de respeto y de amor que provoca un deseo de renovación profunda y que nos tiene hoy aquí, a todos nosotros. ¡Qué bueno que podamos mirar al Señor!  Cristo Jesús es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación.

 Con el texto del himno a los Colosenses, proclamado en la primera lectura, empieza nuestra novena. La clave de nuestra fe es Jesús, en Él creemos. ¿Qué tenemos en común todos nosotros? La fe en Jesucristo que hemos recibido en el bautismo, y que nos da la pertenencia a la Iglesia.  Desde la certeza de este encuentro con Jesús, acontecido en el bautismo y que acompaña nuestra vida, nosotros miramos toda nuestra existencia. Fallamos, somos débiles, pecadores y muchas veces nos distanciamos de Dios y los hermanos; pero, estos días, de un modo u otro,  experimentamos la atracción de la presencia de Jesús en medio de este pueblo que vuelve a recordamos su amor y a reunirnos.

 El Papa Francisco, en ese momento Cardenal Bergoglio,  supo decir sobre el Milagro que “el pueblo de Salta es un pueblo que debe reconocerse amado”. Nosotros, en este año,  al saber que él es el Papa, reafirmamos la convicción de ese amor, y en ese clima renovamos nuestra fe en Él y le dirigimos nuestra mirada.  Es una mirada que más allá de los ojos cerrados sabemos que se dirige a cada uno de nosotros.  Todo adquiere sentido en Él; a Él le  traemos la cotidianeidad, lo ordinario; la vida nuestros hogares –heridos o destrozados-, la vida marcada por el pecado pero deseosa de reconciliación, la vida de nuestros hijos, la esperanza de los jóvenes, la preocupación de los mayores, la serenidad de los ancianos… todo lo traemos.  Él, Jesucristo es la clave de la creación, como nos dice la Carta a los Colosenses. ¡Qué tonto aparece sucumbir a las tentaciones de la fe, creer en fetiches, en ídolos, cuando tenemos la certeza de que en Él está todo. Entreguémosle eso: nuestras debilidades frente a ídolos, falsos rostros –como nos dice el Papa en la Encíclica sobre la Fe-, creaciones nuestras, inventos nuestros. Aquí nos queremos renovar. Venimos como somos, no necesitamos lo extraordinario; en Él está lo extraordinario que renueva lo ordinario de todos los días.  Todo subsiste en Él, traigamos la vida como es, y en la serenidad de lo cotidiano: en la vida de familia, en el estudio, en la diversión, en el deporte, ahí procuremos experimentarnos amados, llamados, provocados, desafiados por la confianza de un Dios que sigue contando con cada uno de nosotros. Dejemos  que Él nos diga una palabra, o nos haga vivir una experiencia capaz de recordarnos que Él confía en nosotros. por eso seguimos siendo  bautizados, porque estamos apoyados en la fidelidad de Jesús.

 

II

  Jesús nos reúne en el corazón de la Iglesia, estos días son días para  vivir nuestra fe en profunda pertenencia eclesial.  Primero, en familia, que es la pequeña iglesia, con los chicos, con la esposa, con el marido, con los padres. Compartimos nuestras búsquedas, dejémonos interpelar por ese amor por Dios que no nos abandona. Luego, en la pertenencia a nuestras comunidades parroquiales,  grupos, movimientos, los que fueren. Y en el corazón de la Iglesia, descubrámonos ciudadanos de esta tierra a la que tenemos que darle el servicio de la reconciliación y de la fraternidad. En este tiempo nosotros estamos provocados por el Señor para ser cultivadores de un espíritu de encuentro entre los argentinos. La experiencia de ser perdonados por el Señor, por el amor de Dios nos va a ayudar a perdonarnos entre nosotros.

 

III

 ¡Qué importante es no tener miedo de celebrar la novena libres de condicionamientos y prejuicios! Dejemos que Dios nos pida lo que quiera pedirnos. Tengamos un corazón nuevo, seamos un hombre nuevo, como nos exige el Evangelio, para que el vino nuevo de la Palabra de Dios nos dé la verdadera alegría, la novedad que nos trae Jesús.

 

IV

 En este espíritu de conversión, de fe en Jesús en el corazón de la Iglesia, en espíritu nuevo vamos a vivir mañana, respondiendo el pedido del Papa,  la Jornada de oración y ayuno por la paz.  Hagamos en serio esta jornada, hagamos ayuno en serio, pongamos en el corazón al pueblo Sirio; pensemos que los que les pasa a ellos nos puede pasar a nosotros. La preocupación es seria de parte del Papa  y de los que saben la gravedad de lo que podría suceder si se recurre a las armas y se entra en el espiral de la guerra.  Como se sugirió en el dia de hoy en Roma ¡Qué bueno que se coma poco y se les explique a los hijos que estamos sacrificándonos porque en Siria hay chicos como ellos, que no saben si van a vivir mañana! ¡Qué bueno que seamos solidarios en serio los cristianos y dejemos de inventarnos sustitutos para no hacer lo que tenemos que hacer!. Que mañana sea un día de oración y ayuno.

Todas las celebraciones de la Catedral tendrán como objetivo rezar por la paz; el Valle de Lerma celebrará el Encuentro Mariano en esa perspectiva.  Vivámoslo con un corazón nuevo, todos juntos como Iglesia, de frente a Jesús, porque también en nosotros, en estos días, el amor de Jesús se hace fuerte y tenemos la necesidad de cargar con el mundo que necesita de la paz.

 

 

+  Mario Cargnello

Arzobispo de Salta

 

 



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Homilía de mons. Mario Cargnello en ocasión del Milagro Juvenil

05 de Septiembre de 2013

MILAGRO DE LOS JÓVENES

Domingo 1 de septiembre

Atrio de la Catedral Basílica de Salta

 

 

Queridos hermanos y, en particular, queridos jóvenes:

 

En el clima de este Milagro Juvenil y, dejando un espacio de nuestro corazón para que en tierra buena siembre el Señor, tratemos de leer su Palabra dada en un momento especial de nuestra vida, de la vida de todos ustedes, de todos nosotros, de la Iglesia, de nuestra Patria y ojalá lo reflejemos así, en la vida de nuestra Iglesia en Salta.

 

El “¡hacer lío!”, que nos dijo el Papa Francisco, durante la última Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro debe ser un nuevo comienzo en la vida de la Iglesia de Salta. Nosotros también debemos sentir la necesidad de ser renovados por esta presencia fuerte del Espíritu que significa este tiempo, en este año de 2013.  Pensemos en tres puntos:

 

I

 

Ustedes estuvieron meditando sobre el tema del Milagro, leyendo el comienzo su la historia, para descubrir que el Milagro no es solamente un recuerdo de lo que pasó en los tiempos fundacionales de la ciudad y cien años después, sino que es un invitación a abrir nuestros ojos y aprender a ver el gran milagro de cada día, en cada uno de ustedes.  Ustedes son un milagro: vivir, poder empezar de nuevo, despertar cada mañana y descubrir el día como una nueva oportunidad, encarar la jornada diciendo: “hoy puedo empezar de nuevo, puedo escribir una página nueva, olvidándome de mi flojera, de mis vicios, de mis fracasos”; éste es el Milagro que nos da la fe. Es el Milagro de la presencia nueva de Jesús que se hace más íntimo que yo mismo y me invita a resurgir.

 

El Milagro no es un escarbar morboso de los errores que cometí, para terminar llorando sin sentido, sino que es un llamado a asumir responsabilidades, desde la conciencia de que hay algo más fuerte que me permite empezar de nuevo. Esto nos dice el Papa Francisco, invitándonos a empezar de nuevo, a confiar en el amor de Dios, a pensar en esta paradoja que significó el triunfo de la Cruz.  El amor de Dios está en tu corazón, sólo tienes que abrir la puerta.

 

Vivir plenamente el Milagro es descubrirse a uno mismo como un gran regalo de Dios, que debemos desarrollar, siendo útiles para los demás. Tenemos que ser como el agua de un río que va metiéndose  en los montes, dando vida en su recorrido. Pensemos en nuestra vida, cuando uno cree que es feliz porque acumula, tarde o temprano se pudre. Es ley de la vida.  La propuesta de Jesús va en esa línea: “hay más alegría en dar que en recibir”. ¡No tengas miedo, juégate!.  Este es el Milagro.  

 

Crean en el amor de Jesús. Sé que cuesta muchas veces. Crean aunque la familia no los contenga. Crean, aunque se sientan poco valorados y su autoestima esté baja.

 

 

II

 

Somos parte de una familia, estamos juntos. Somos parte de los millones que estuvieron en Rio de Janeiro. Somos parte de la multitud que corre por los rios de la historia de la humanidad. Sintámonos parte de la Iglesia, juntémonos desde el corazón de nuestras parroquias, de nuestros movimientos e instituciones, de nuestras capillas, en las ciudades y pueblos de nuestra Salta para fortalecernos y ayudarnos unos a otros en el camino de vivir este Milagro de la vida y de la fe.

 

Recuperemos la conciencia de formar parte de una familia para renovar el tejido de nuestra sociedad. No estamos solos, aprendamos a descubrirnos en el corazón de la Iglesia y abrirla también. La Iglesia no puede encerrarse en sí misma, como nos dice el Papa Francisco: “No quiero una Iglesia autorreferencial”. Jesús no la quiere, Él nos dio el gran mandato: “Vayan”.

 

Si ustedes recuerdan, el “hacer lío”, se refiere a que los jóvenes nos ayuden  para que la Iglesia no se quede. No creamos que estamos bien porque la parroquia está bien cuidada; no está bien si no se abre al más necesitado.

 

Cuando uno recorre el cordón de pobreza de la ciudad de Salta y se ve que en algún basural hay varios chicos drogándose, experimentamos que el Milagro tiene mucho que hacer todavía.  Los jóvenes tienen mucho que hacer todavía.  Cuando sabemos que muchos jóvenes no saben qué hacer de sus vidas y juegan en una vida banal, el Milagro es un desafío, el Milagro de la vida de cada uno de ustedes es toda una provocación.  Cuando pensando en el futuro ustedes tienen que tomar en serio su capacidad de amar y crecer en la capacidad de darse en serio y para siempre, venciendo ese gustito de darse por un momento no más… el Milagro tiene mucho que crecer todavía. Cuando vemos que nuestros jóvenes son engañados por propagandas, y después que los usan los dejan, advertimos que el Milagro tiene mucho que crecer en cada uno y en el Milagro de las comunidades en nuestras parroquias, en nuestras instituciones y movimientos.

 

No cedamos a la tentación de creernos superiores, ni nosotros, ni nuestras comunidades. Si el árbol está llamado a crecer alto y no tiene raíces profundas, se cae. ¿Queres ser grande? Sé humilde, como nos enseña Jesús.  Seamos servidores en la alegría y no en la prepotencia del anuncio de Jesús, para empezar esta renovación de la conciencia del Milagro, vivido en el Año de la fe y en este año de la Jornada Mundial de la Juventud.

 

 

III

 

Crecer  en el Milagro, personal y comunitario, nos debe llevar a abrirnos para cultivar “la cultura del encuentro”, como nos decía el Papa Francisco. No hay ocasión donde no se prenda en el tejido social el desencuentro: en la contienda electoral, en los partidos de fútbol, un barrio contra otro, las patotas. Uno va preocupado por el barrio cuando vé que facciones diferentes se van a enfrentar.

Nosotros estamos llamados a renovar una cultura que es propia de nuestro pueblo; no digo que volvamos a las puertas abiertas como era antes; pero por los menos volvamos a respetarnos, a saludarnos. Sáquense los auriculares y vean a su alrededor. Debemos redescubrirnos los unos a los otros, volver a descubrirnos como personas, como hermanos; superar a quien nos quiere usar como clientes o algo descartable. Hay que recuperar el respeto por todos, por los niños, por los ancianos, por los enfermos. Muchas veces tenemos más respeto por los perros que por la gente, y no es bueno eso.

 

El Milagro es un desafío para hacer de Salta un estilo de vida  y no un slogan turístico;  es una invitación a hacer una casa de encuentro de salteños, peregrinos, turistas. Dios nos ha regalado una provincia linda, no perdamos lo bello del corazón. Vivamos el Milagro de la propia vida ofreciéndola por los demás, hagámoslo juntos, hagámoslo al servicio de la cultura del encuentro.

 

Pongámonos en marcha: que cada uno por sí mismo y en las comunidades, advierte  que es la hora de ustedes los jóvenes. Que cuando se abra el telón del Milagro, nos dispongamos con el corazón para estar a tono con esta sacudida, este terremoto espiritual que ha significado y significa tener un Papa de nuestra patria.   

 

 

+  Mario Cargnello

Arzobispo de Salta

 

 



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