SÁBADO SANTO
El
Sábado Santo es el segundo día del Triduo Pascual.
El Viernes es la Pascua
de Cristo crucificado, el Sábado la de Cristo en el
sepulcro, y el Domingo la de Cristo Resucitado.
Para este día no hay ninguna
celebración sacramental prevista. La comunidad
cristiana sólo celebra la Liturgia
de las Horas, con una especial recomendación de que
en este día el pueblo sea invitado al rezo de Laúdes
o del oficio de Lecturas (cf. IGLH 210). Todo el día
tiene un tono de silencio contemplativo del misterio
de un Cristo que ha bajado “al lugar de los
muertos”, al “descanso” del sepulcro, al
anonadamiento absoluto y a su misterioso encuentro
con los antepasados, donde predicó a los espíritus
de los muertos (cf. 1 P 3, 19).
En
el camino catecumenal
este día era dedicado a los últimos actos
preparatorios de la gran noche bautismal de
la Pascua:
los exorcismos, las unciones, la “redditio”
o la recitación del símbolo, las renuncias, etc.
Con
los siglos fue empobreciéndose el sentido del Sábado
Santo, hasta que el papa Pío XII, en 1951, reformó
la Vigilia
Pascual
y en 1955 el resto de la Semana
Santa.
Entonces se le restituyó a este día su
característica primitiva de día alitúrgico,
devolviendo la Vigilia
Pascual
– que desde el siglo XVI se celebraba en la mañana
del sábado, convirtiendo al día en “sábado de
gloria” – a su lugar verdadero en la noche entre el
sábado y l domingo. Ahora “la
Iglesia
permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su
pasión y muerte, absteniéndose de la misa hasta la
solemne vigilia o espera nocturna de la Resurrección”
Una característica muy antigua
del Sábado Santo es el ayuno pascual: ya desde el
siglo II se prolongaba también a este día el ayuno
del Viernes Santo, un ayuno no tanto penitencial,
sino cúltico, “pascual”, un ayuno que “se celebra”.
“Téngase como sagrado el ayuno pascual: ha de
celebrarse en todas partes el Viernes de la Pasión
y Muerte del Señor y aun extenderse, según las
circunstancias, al Sábado Santo, para que de este
modo se llegue al gozo del Domingo de Resurrección
con ánimo elevado y abierto” (SC 110).
José Aldazábal,
Vocabulario Básico de Liturgia,
biblioteca litúrgica 3, Barcelona 2002³.
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