LETANÍA
Se llama “letanía” u “oración litánica” a la forma
de rezar en que la comunidad responde con una
invocación breve y repetida a las varias preces que
va desgranando el que dirige la oración.
Viene
de la palabra griega “litaneia”, súplica comunitaria
(de “lite”, súplica, y el verbo “litaneuein” orar
insistentemente).
Es una de las formas más populares y antiguas de
oración, usada ya en la sinagoga judía, presente
luego sobre todo en la Iglesia oriental, con la repetida invocación del “Kyrie
eleison”, y también en
la Occidental, tanto en la Eucaristía (por ejemplo con la antigua “deprecatio
Gelasii”, preces de petición) como en la Liturgia de las Horas (en
las “preces” con que al menos desde el siglo VI, con
san Benito, terminaban Laudes y Vísperas).
La oración litánica puede ser de petición, de
alabanza, de penitencia o de acción de gracias. El
ejemplo más típico es el de la Letanía de los Santos, que
se reza en varias celebraciones: Vigilia Pascual,
bautismo, ordenaciones, bendición de abad o abadesa,
consagración de vírgenes, profesión perpetua,
dedicación de iglesias, sínodos o concilios, y
también como canto de entrada de las misas
cuaresmales, sobre todo las estacionales. Es muy
propio este género de oración para toda clase de
procesiones.
Más breves son:
·
En la misa, la oración litánica penitencial, la
oración universal o de los fieles y el “Cordero de
Dios”, canto de acompañamiento a l fracción del pan.
·
En la liturgia de las Horas, además de las
mencionadas preces al final de Laudes y de Vísperas,
se recomienda rezar en forma litánica aquellos
salmos o cánticos que ya en su estructura presentan
esta forma, como el cántico de Daniel en Laudes
(“bendecid al Señor”) o el salmo 135 (“porque es
eterna su misericordia”).
·
El Ritual de la Penitencia ofrece una
oración litánica para pedir perdón y otra de acción
de gracias.
·
En el Ritual de enfermos sobresale la “recomendación
del alma”, oración litánica con la que se encomienda
a Dios al moribundo.
De las letanías marianas las más famosas son las
“lauretanas”, o sea, las de Loreto en Italia. Se han
publicado otras, como las del Ritual de la Coronación de imágenes
marianas, y otras no tan oficiales a partir del
lenguaje mariano del Concilio o de los últimos
papas. En ellas se va respondiendo la invocación
“ora pro nobis”, “ruega por nosotros”, a una serie
de títulos o alabanzas a la Virgen. También se rezan
letanías del mismo género en honor al Sagrado
Corazón, de San José y otros santos.
José Aldazábal,
Vocabulario Básico de Liturgia,
biblioteca litúrgica 3, Barcelona 2002³.
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