La fracción del pan

Esta semana nos preguntamos acerca de este gesto que, a veces, pasa desapercibido en nuestras celebraciones y no debemos olvidar que es uno de los gestos más importantes de la Celebración eucarística, no un simple rito utilitario. Entonces es bueno recordar que:

  • Como rito de alto significado, la fracción nunca debe pasar desapercibida ya que el pan se rompe, porque es signo y presencia del Cuerpo del Señor, entregado, roto en la cruz y el pan debe romperse, ya que un mismo pan roto, se comparte cono signo de unidad de la Iglesia: todos comemos de un mismo pan, porque formamos parte de una única familia.

  • La fracción del pan es una de las cuatro acciones que el Señor realizó y mandó repetir sobre el pan como memorial suyo - tomó el pan, dio gracias, lo partió (rompió) y lo dio - es por eso, para que la celebración sea plenamente fiel al mandato del Señor y plenamente significativa, la fracción debe tener realce y no quedar recubierta por otros ritos secundarios (por el rito de la paz, por ejemplo).

  • La Ordenación General del Misal Romano (OGMR) en su 3ª edición típica (2002) y otros documentos (Directorio para la misa con niños Nº 53) insisten en la autenticidad con que debe realizarse este gesto, sobriamente y sin teatralidad (OGMR Nº 83) pero de modo visible, significativo y solemne, evitando que quede reducido a un simple cumplimiento de la rúbrica.

  • No olvidar que la fracción debe ubicarse después de terminada la Plegaria eucarística, nunca durante el relato de la institución.El Señor partió el pan después de dar gracias, el momento de la consagración no es una representación teatral de la última Cena, ese momento, es memorial, anticipo de su Pascua, de su entrega en el altar de la cruz. Lo que sucedió en la cruz, se hace presente de modo sacramental en el relato de la institución.

Actitudes que debemos tratar de superar:

  • Romper únicamente la hostia del celebrante.

  • Fraccionar solamente una de la partes de la hostia y luego del canto de la fracción del pan, otras hostias.

En lo práctico conviene proceder de esta forma:

El celebrante da el saludo de la paz a los más cercanos. Es necesario no alargar demasiado el rito de la paz que puede recubrir el gesto de la fracción.

Terminado el rito de la paz el celebrante rompe, sobre la bandeja eucarística y de forma bien visible, varias hostias (esto no excluye las hostias pequeñas) para la comunión de los fieles; mientras el pueblo - nunca el celebrante - canta o recita el Cordero de Dios o lo que llamaremos canto de la fracción.

Terminada la fracción, el celebrante hace la mixtión y recita las oraciones de preparación para la comunión.

Finalmente muestra a la asamblea sobre el cáliz o la patena (OGMR Nº 84.157) un pedazo del pan eucarístico roto, partido - nunca los dos fragmentos de hostia artificialmente unidos. Como si ésta no hubiera sido partida ya que esto hace muy poco visible la realidad sacramental de la fracción.

No hay que olvidar la importancia de consagrar siempre bastante pan para  los que vayan a comulgar (OGMR Nº 85). Es muy de desear que se usen panes de tamaño más grandes que las formas u hostias tradicionales. En asambleas mayores lógicamente podemos y debemos utilizar hostias más pequeñas, pero no se debe usar “en lugar de” las hostias grandes, sino para completar su número (OGMR 321).

Las costumbres antiguas a veces son difíciles de cambiar y sólo poco a poco nos vamos dando cuenta de algunas de las implicaciones del Misal renovado, de su letra y espíritu. ¿Podríamos intentarlo, no?

Hasta cada eucaristía.

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Comisión Arquidiocesana de Liturgia - Año 2008

Arzobispado de Salta