CELEBRACIÓN
COMUNITARIA DEL PERDÓN CON NIÑOS
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Canto de entrada
Sugerimos: Perdónanos Señor y muéstranos tu
amor. (Osvaldo Catena)
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Inicio
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo. Amén.
Acabamos de empezar este nuestro encuentro
con la señal de la cruz, la cruz de Jesús.
Nosotros decimos que queremos ser sus
amigos, pero hoy queremos reconocer que no
siempre vivimos como Jesús vivía y como
quiere que vivamos también nosotros. Sobre
todo, queremos reconocer que no pensamos, ni
hablamos ni amamos como él. Por eso
pediremos perdón.
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Oración
Jesús, tú querías a los niños a tu
alrededor. Aquí nos tienes.
Estabas muy contento cuando un pecador te
pedía perdón,
y te dabas prisa a perdonarlo con corazón
generoso.
También nosotros queremos hoy confesar
nuestros pecados,
confiando en tu misericordia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos. Amén.
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Lectura del Evangelio.
+ Evangelio de Ntro. Señor Jesucristo, según
san Marcos (2,1-12)
Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaún
y se difundió la noticia de que Jesús estaba
en la Casa. Se
reunió tanta gente que ni siquiera había más
lugar ni siquiera delante de la puerta, y él
les anunciaba la palabra.
Le trajeron entonces a un paralítico,
llevándolo entre cuatro hombres y como no
podían acercarlo a él a causa de la
multitud, levantaron el techo sobre el lugar
donde Jesús estaba y haciendo un agujero
descolgaron la camilla con el paralítico. Al
ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al
paralítico: “Hijo, tus pecados te son
perdonados”.
Unos escribas que estaban sentados allí,
pensaban en su interior: “¿Qué esta diciendo
este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede
perdonar estos pecados sino sólo Dios?”
Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban
así, les dijo: “¿Qué están pensado? ¿Qué es
más fácil, decir al paralítico: “tus pecados
te son perdonados”, o “levántate, toma tu
camilla y camina”?
Para que ustedes sepan que el Hijo del
Hombre tiene sobre la tierra el poder de
perdonar los pecados – dijo al paralítico –
yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y
vete a tu casa”. Él se levantó en seguida,
tomó su camilla y salió a la vista de todos.
La gente quedó asombrada y glorificaba a
Dios, diciendo: “Nunca hemos visto nada
igual”.
Palabra del Señor.
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Homilía (sugerencias)
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Jesús ha venido a salvar a todas las
personas,
a la persona toda: Jesús cura el alma
del pecador, aunque algunas veces curaba los
cuerpos, como señal inequívoca de su afecto
a los enfermos o minusválidos.
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Los que se acercan a Jesús a pesar de la
multitud demuestran tener mucha fe y
confianza en él.
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Conmovido por una fe tan grande, Jesús
primero libra al paralítico de los pecados,
porque el pecado es la causa de todo mal y
lo que más urge suprimir
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Ante la poca fe y la crítica de los
escribas, para que se vea que su perdón no
consiste en palabras que se lleva el viento,
sino en el amor de Dios, que llega a lo más
profundo de los corazones, Jesús cura
también el cuerpo paralizado de aquel hombre
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También los pecados nos paralizan: no nos
dejan crecer en bondad a los ojos de Dios y
de los demás. Conviene que Jesús
nos los perdone para poder hacer con
libertad el camino de nuestra vida.
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Nosotros glorificaremos también a Dios por
su generosidad a la hora de perdonar.
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Breve momento de reflexión
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Examen de conciencia/Peticiones de
perdón
Ahora reflexionaremos sobre nuestros pecados
y pediremos perdón a Dios respondiendo a
cada invocación diciendo:
SEÑOR, TEN PIEDAD
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Porque hemos mentido, escondiendo la
verdad, TE DECIMOS.
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Porque hemos desobedecido a nuestros
padres y no hemos ayudado en las tareas
del hogar. TE DECIMOS.
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Porque nos hemos peleado con los
compañeros y hemos abusado de los más
pequeños. TE DECIMOS.
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Porque no hemos estudiado lo suficiente.
TE DECIMOS…
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Porque hemos tirado comida, saliendo que
hay gente que pasa hambre. TE DECIMOS…
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Porque hacemos trampas en el juego. TE
DECIMOS.
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Porque rezamos poco, y nos da pereza
rezar por la mañana y por la noche. TE
DECIMOS.
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Porque el domingo dejamos de ir
a misa. TE DECIMOS.
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Porque nos da vergüenza pedir perdón y
no queremos perdonar a los que nos han
ofendido. TE DECIMOS.
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Porque muchas veces te hemos dicho “No”.
TE DECIMOS.
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Padrenuestro
Como Jesús nos enseñó, pedimos ahora todos
juntos perdón a Dios Padre, sabiendo que
será generoso en la medida en que nosotros
lo seamos con los que nos ofenden:
PADRE NUESTRO.
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Confesión breve individual
Todo el mundo puede acercarse al sacerdote
para confesar con brevedad los propios
pecados. Uno por uno recibirá la absolución.
Música de fondo.
Dios, Padre misericordioso, que reconcilió
consigo al mundo por la muerte y la
resurrección de su Hijo y derramó el
Espíritu Santo para la remisión de los
pecados, te conceda por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de
tus pecados en el nombre del Padre, y del
Hijo,
+ y del Espíritu Santo.
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Acción de gracias.
Como el paralítico perdonado y curado, como
sus amigos y todos los que presenciaron la
escena, también nosotros glorificamos a Dios
por su bondad cantando:
Te damos gracias, Señor.
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Penitencia
Como señal de agradecimiento por el perdón
recibido de Dios, y para demostrarle que nos
esforzaremos en ser mejores, como penitencia
procuraremos hacer la paz con alguien de
quien nos sintamos alejados, o ayudaremos en
las tareas del hogar.
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Oración Final
Te damos gracias, Señor Jesús, porque nos
has querido perdonar el pecado que nos
paralizaba. Ahora, con tu ayuda, seremos
capaces de hacer más ágil el camino de la
vida. Siempre confiando en tu compañía y en
la ayuda de los demás. A ti, vivo por los
siglos de los siglos.
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Canto final
[1]
CENTRO DE PASTORAL LITÚRGICA,
Hoja formativa 51 Sacramentos,
Barcelona 2005.