L'OSSERVATORE ROMANO
Esto fue anunciado por Francesco D'Andria en Turquía
"Hemos encontrado la tumba de San Felipe"
Probablemente haya sido encontrada la tumba del apóstol que ha pasado a la historia por la celebre reprensión que le dirigiera Jesús: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?” (Jn. 14, 9). El descubrimiento tuvo lugar en Anatolia occidental, más precisamente en Pamukkale, la antigua Hierápolis, ciudad en la cual Felipe murió, después de haber predicado en Grecia y Asia Menor. El descubrimiento fue obra de la misión arqueológica italiana puesta en marcha en 1957 y hoy conformada por un equipo internacional liderado por Francesco D'Andria (2000), profesor de la Universidad de Salento.
La búsqueda de la tumba de San Felipe siguió adelante durante mucho tiempo. Un resultado importante fue cuando en el año 2008 el equipo sacó a la luz el camino procesional recorrido por los peregrinos para llegar al sepulcro del apóstol. Y finalmente, este año - nos dice por teléfono desde Turquía, el director de la misión- "cerca del martyrion (edificio de la iglesia octogonal construido sobre el lugar donde quizá Felipe fue martirizado), hemos identificado una basílica del siglo V con tres naves. Esta iglesia fue construida alrededor de una tumba romana del siglo I que, evidentemente era muy importante y por ello se decidió luego edificar cerca una basílica. Se trata de una tumba, no en fosa, sino a modo de oratorio, con frontón y cámara funeraria".
Uniendo entre ellos estos y muchos otros elementos “hemos alcanzado a la certeza - concluye D'Andria – de haber identificado la tumba de Felipe que estaba en el centro de todo el sistema de peregrinación vinculado con él."
En el siglo IV, Eusebio de Cesarea escribió que dos estrellas brillaban en Asia:
“Juan, sepultado en Efeso y Felipe, que descasa en Hierápolis”. No hay dudas que el Apóstol de Betsaida de Galilea, que está en el centro de algunos textos apócrifos de tendencia gnóstica terminó sus días en Hierápolis y por mucho tiempo la ciudad se glorió de él y de sus cuatro hijas adornadas por el carisma profético - según el relato de Eusebio (Historia Eclesiástica, III, 39, 9)-. La cuestión ligada a la muerte del apóstol, en cambio, es controvertida porque según la tradición más antigua no murió mártir -así lo sostiene Heraclio, en Stromata de Clemente de Alejandría (IV, 71, 3)- mientras que los apócrifos, dicen que fue martirizado en manos de Roma.
Giulia Galeotti
29 de julio 2011
