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:: Cuestión Pastoral


Y EL DISCÍPULO LA ACOGIÓ EN SU CASA “MARÍA Y LOS "EFECTOS" DEL DISCÍPULO DE S. E. CARD. CARLO MARÍA MARTINI


Gene Barrete – Franco Brovelli

Transcripción del tema titulado

“A propósito de las manifestaciones actuales de María”



Finalmente, quisiera detenerme brevemente sobre las muchísimas manifestaciones o presuntas manifestaciones actuales de María y sobre su significado. Es un fenómeno que el sacerdote, educador del pueblo en la devoción mariana, no puede ignorar.

Un libro reciente de René Laurentin enumera todas las llamadas apariciones de la Virgen más conocidas hoy en el mundo, y no se queda estupefacto al constatar su elevado número. Son poquísimas las apariciones oficialmente aprobadas por la Iglesia: la primera, en orden temporal, es la de La Salette, después Lourdes, Fátima y alguna otra. Son muchas, en todo caso, las apariciones aceptadas. Por lo demás, gran parte de los grandes santuarios marianos, también de nuestras regiones, fueron construidos a raíz de presuntas manifestaciones de la Virgen: así el Santuario de Rho, por ejemplo, o el Santuario de Caravaggio.

Sin embargo, se podría pensar que, al crecer el espíritu crítico, no se registrarían ya apariciones, visiones, locuciones y en cambio se tiene la impresión de que aumentan.

Habitualmente no hacemos caso de ello, pero, cuando encontramos gente que cree en ellas, que afirma que se ha convertido en este o aquel lugar, que ha encontrado allí un nuevo estímulo de vida cristiana, nos quedamos un poco desconcertados. A menudo se trata de personas con las que, entre otras cosas, es verdaderamente difícil dialogar.

¿Cuál es la tipología de las manifestaciones marianas en nuestros días?

· Por el número de las personas que me escriben exigiendo que el obispo o sus sacerdotes tomen posturas, me parece que prolifera el género de las locuciones. Son muchos aquellos a los que la Virgen habla y después ordena que escriban sus palabras; conozco un libro -que ha llegado a vender centenares de miles de ejemplares - que recoge las locuciones recibidas por un sacerdote no diocesano, pero que vive en nuestra Diócesis. El libro se titula: La Madonna e i suoi prediletti” (“La Virgen y sus predilectos”) y ha creado en el mundo un tipo de espiritualidad. Se podría afirmar que las locuciones son ya innumerables.

· También las apariciones – a menudo enriquecidas por locuciones a veces muy abundantes, como en Medjugorje – son numerosas.

· Siguen las lacrimaciones, conectadas con las apariciones y, a veces, la sangre que brota de imágenes adosadas a un muro.

Podría continuar, pero sustancialmente la tipología se reduce a los primero dos grandes modelos que he recordado: Presencia visible, con o sin locución y locución.

a. Al entrar en contacto con muchos de estos fenómenos, me he preguntado: ¿Qué nos dice y cuáles son sus mensajes?

De hecho, no pretendo ni darles demasiada importancia ni afirmar que se trata sólo de cuentos, porque entonces caerían bastantes santuarios que han marcado la piedad y la espiritualidad católica en los últimos siglos.

Dejando a un lado las manifestaciones aprobadas ( La Salette, Lourdes, Fátima…), antes todo me parece que, en particular en los últimos dos o tres decenios, las presuntas locuciones repiten casi siempre las mismas cosas: exhortaciones a alguna virtud cristiana, especialmente a la oración; exhortaciones a obras de piedad (peregrinaciones, construcciones de capillas o de santuarios); no es raro que en los presuntos mensajes se de un cuadro apocalíptico (guerras, carestías, catástrofes inminentes).

Otras características de estas locuciones – situándome siempre desde un punto de vista crítico – es que son reiterativas y poco incisivas; también cuando se trata de palabras auténticas, son enormemente diversas del lenguaje bíblico, que es rico, siempre cargado de significado y estimulante.

Así pues, si por una parte no debemos declarar simplemente que todo es falso e inútil, por otra se debe captar la diferencia entre muchos de esos mensajes y el carácter incisivo de la Biblia.

b. Frente a tal situación, ¿Cómo debe comportarse el Pastor?

Una solución sería la de no preocuparse y continuar apoyándose en la Escritura, en la tradición, en el magisterio. Pero alguno se pregunta: ¿no habrá quizás, en una u otra manifestación, un designio providencial? ¿acaso no tiene una madre el derecho de amonestar a sus hijos? No deberíamos cerrarnos, pues, a todas las posibles presencias de María.

· Lo más obvio consistiría en distinguir lo verdadero de lo falso, no en el sentido de que quien afirma la locución o el mensaje sea un falsario, si no en el sentido de que se puede tratar de formas de apasionamiento y a veces de ilusión psíquicas. La Iglesia se comporta precisamente de este modo: ha aprobado poquísimas apariciones y se ha manifestado con declaraciones de falsedad, pero sólo en los casos en que lo exigía el bien de los fieles.

Sin embargo, la regla del discernimiento no es tan fácilmente aplicada, porque a menudo no se llega a emitir un juicio.

· Añado, pues, alguna reflexión. Me parece que la sabiduría de la Iglesia nos ha sugerido algunos indicios verificables también allí donde se sigue reservando el juicio sobre el fenómeno en sí (es decir, sobre si es verdadero o falso). El primer indicio es el de la sintonía del Evangelio con los contenidos del mensaje, con todos los contenidos y no sólo con alguno, quizás sacado de contexto.

El segundo es ver si las personas que viven tales experiencias son humildes, obedientes, reservadas. Me ha sucedido el encontrarme con personas testarudas y totalmente encerradas en su propia convicción y encontrarme con otras de una humildad extraordinaria. Obviamente, se debe prestar más atención a las segundas, mientras que a las primeras se las debe desalentar enseguida.

Un tercer criterio utilizado por la Iglesia y por nuestro patrono San Carlos de Borromeo en relación con el Santuario de Rho, consiste en observar si las apariciones y los mensajes procuran frutos de fe y de conversión auténtica. Interesante, a este propósito, es la historia de Rho: San Carlos aún habiendo realizado indagaciones sobre la visión y lacrimaciones de la Virgen no se pronunció; en su bula se limitó a declarar que, viendo acercarse a mucha gente a aquél lugar a rezar y observando buenos frutos, regulaba la afluencia de peregrinos dando un orden a la devoción.

Verdaderamente es una sabia solución: se renuncia a aprobar o a desaprobar la aparición o la visión, pero donde nacen frutos de fe evangélica, donde los videntes son humildes y los contenidos de los mensajes están en sintonía con el Nuevo Testamento, se da un reglamento para la devoción.

Otro criterio que tengo muy presente es el siguiente, confirmado además por la espiritualidad cristiana (basta pensar en Teresa de Avila en Juan de la Cruz o Ignacio de Loyola): habitualmente, la mayor parte de las manifestaciones, son para provecho de las personas que las experimenta, no para los demás. A quien me viene a contar una visión o una locución le digo siempre: “Guárdeselo para sí, si le hace bien; no lo diga, no lo difunda, porque se trata de un don que Dios le hace”. Esto ayuda mucho a las personas que están convencidas de su don, pero al mismo tiempo les priva del entusiasmo de referirlo a otros. El referir estos hechos lleva inevitablemente al fanatismo. Cuando se da alguna manifestación pública, es preciso tener la posibilidad de intervenir (empezando por el párroco, a quien corresponde actuar en primer lugar) para reducirla a lo privado, ad bonum personae, evitando el mensaje público. Así no se verificarán daños originados por la curiosidad morbosa de la gente, curiosidad excesiva, verdaderamente desbordante, por la cual después cada uno pretende haber tenido él mismo una aparición, una palabra de lo alto. Si tomamos todas las cautelas que he indiciado, se pueden discernir los frutos buenos y las utilidades oportunas.

En general, debemos decir que el Señor no se olvida nunca de nosotros, sea con la riqueza de la Escritura, de la Tradición, de los Sacramentos, del magisterio, de la comunión fraterna; sea también con algún toque particular que ayuda a personas concretas, y a veces a comunidades de personas a comprender la presencia de lo divino en el mundo.

A mi, de todos modos, me gusta mucho subrayar los peligros de las manifestaciones en sus diversas tipologías y los he expresado, por ejemplo en relación con los fenómenos de Medjugorje, que han atraído a centenares de miles de personas. Hablo del peligro de favorecer una fe poco pura, que pretende signos tangibles, que no parte de la escucha de la fe, si no que cree sólo después de haber visto y la disminución de la fe es un daño gravísimo para la comunidad cristiana. Se corre el riesgo de crear generaciones de personas atentas y siempre listas a trasladarse en coche o en autobús de un lugar a otro para captar un mensaje, para conocer a un vidente o una vidente, para asistir a manifestaciones carismáticas o a exorcismos.

El peligro es el de una fe morbosa, supersticiosa, empobrecedora, que debilite la simplicidad y la humildad de esa fe neotestamentaria ciertamente expresada en lo sensible, pero dadas en una adhesión profunda y total a la Palabra, no en la búsqueda afanosa de signos, muy a menudo ambiguos.

CONCLUSIÓN

La función del Sacerdote es, pues, difícil, y se necesita una vivencia personal sólida, que nos permita ayudar a la gente en la verdadera devoción mariana.

Procuremos pedir insistentemente a María el don de una profunda vivencia afectiva en nuestra relación con ella, para así poder convertirnos en guías autorizados para muchas personas que esperan consuelo y aliento, que buscan remedio a heridas afectivas que no se cicatrizan y a veces lo encuentran en formar superficiales y, a la postre, decepcionantes.

“Te damos gracias, María, por todos aquellos que en estos días nos han acompañando en el camino, por el Padre Gene Barrette, que nos ha ayudado con su experiencia y con la vivencia que ha sufrido, dejándonos entrever horizontes bellos y fascinantes. Te damos gracias por todo lo que nos has dado en La Salette, por el mensaje del tiempo atmosférico, que en tu ausencia está lleno de niebla y de nubes, pero en tu presencia se llena de luz y alegría. ¡Concédenos, oh Madre, una intensa y genuina devoción a Ti!”.





Otros Documentos

- Cuestión Pastoral de la Ermita del Cerro (2003).

- Declaración sobre la Cuestión del Cerro (2006).

- Apariciones y Visiones
(R.P. José D. Jiménez OSA).


- “El Misterio de la Transfiguración”
De Raniero Cantalamessa.

- Y el Discípulo la acogió en su casa “María y los “efectos” del discípulo.
Por S. E. Carlo María Martini




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