“Queremos afianzar el desarrollo del plan Compartir, una acción apostólica iniciada con la carta pastoral Compartir la Multiforme Gracia de Dios sobre el sostenimiento de la obra evangelizadora de la Iglesia Argentina (Navega Mar Adentro, 89)”

 


Introducción

 

“Vayan y hagan que todos los pueblos
sean mis discípulos...” (Mt 28,19)

 

La exhortación de Jesús a evangelizar a todos los hombres no es una discreta invitación  sino un auténtico llamado a realizar nuestra vocación.
La Iglesia, fiel a este llamado, renueva constantemente su compromiso evangelizador a través de innumerables obras de promoción humana, de asistencia social, de formación, de atención espiritual y sacramental. Cada comunidad trabaja por fortalecer sus lazos y vivir la comunión, brindar los sacramentos, hacer crecer sus instituciones, mantener su parroquia, misionar en el barrio, asistir a los más necesitados...
Esta enorme acción pastoral es posible gracias a la generosa participación de miles de personas que brindan su tiempo, su entusiasmo, su saber hacer y que colaboran desinteresadamente con dinero o bienes materiales.
Pero, así como es mucho lo que como Iglesia hacemos, también es mucho lo que no podemos realizar: a veces nos falta gente, otras no contamos con personas preparadas para tareas específicas, a veces no logramos organizarnos, nos suelen faltar recursos materiales, y generalmente no tenemos suficiente plata para atender la creciente demanda de la realidad.
Por lo tanto, llevar adelante la obra evangelizadora, supone buscar caminos, también “evangelizadores” para sostenerla y hacerla crecer.
Este tema del sostenimiento estaba planteado entre los obispos desde hace algunos años, y en 1996 se encomienda al Consejo de Asuntos Económico del Episcopado que estudie la cuestión. Se conforma un equipo de trabajo, se desarrolla una propuesta denominada entonces Proyecto Compartir, y meses después comienza a aplicarse en cuatro diócesis como experiencia piloto.
A la luz de las experiencias positivas, en 1997 la Conferencia Episcopal aprueba por unanimidad las líneas generales de Compartir. También aprueba el Planteo General para la Reforma Económica de la Iglesia en Argentina, donde se propone “asumir como idea madre de la solución la formación de una nueva conciencia en el pueblo de Dios –fieles y pastores- en cuanto a la comunión de bienes y a la manera de recaudarlos y administrarlos” (nº9) y se invita a las diócesis a sumarse al proyecto Compartir (Nº 10).
Compartir nació así para una dar respuesta al problema del sostenimiento de la obra evangelizadora, con la idea de crear una nueva conciencia y de formar agentes de pastoral. Los obispos entendieron que este problema no era sólo económico sino fundamentalmente catequístico, y decidieron actuar sobre la causa y no sobre el efecto inmediato.
Al año siguiente, la Conferencia Episcopal explicita el fundamento teológico-pastoral del ya denominado “Plan Compartir”, a través de la Carta Pastoral “Compartir la Multiforme Gracia de Dios”, y comienzan a sumarse nuevas diócesis.
Desde entonces los obispos han ratificado en varias oportunidades la importancia de Compartir (como por ejemplo, en las Asambleas Plenarias de abril de 2002 y noviembre de 2003) y han buscado darle mayor impulso a través de las renovadas líneas pastorales de Navega Mar Adentro (explícitamente en Nº 63 y 89)

 

   
     

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