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Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) Arquidiócesis de Salta - República Argentina |
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EL CAMINAR DE LAS CEBs EN EL CONTINENTE.
Socorro Martínez
Las Comunidades Eclesiales de Base estamos en casi todos los países
del continente. Para trabajar mejor nos hemos organizado por regiones. Los
países de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay están en la región Cono
Sur. Brasil por su tamaño y vitalidad es una región. Los países de Perú,
Ecuador, Colombia y Bolivia conforman la región Andina. En la región
Caribe están Haití, República Dominicana y Venezuela. La región de
Centroamérica la integran Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua,
Panamá y Costa Rica. En tanto que México y Estados Unidos conforman la
región Norte. En este último país el trabajo es con migrantes de habla
hispana y portuguesa.
En
su gran mayoría las CEB de América Latina y El Caribe están esparcidas en
las ciudades, los ranchos, en pequeñas poblaciones rurales, en las favelas,
las villas miseria, y en las zonas marginales de las urbes, y en todo lugar
que se compromete con Dios como iglesia. Son un espacio en el que personas
inquietas por el Reino encuentran su lugar, las diferentes razas y culturas
son acogidas y valoradas en comunión fraterna. Espacio en el que
compartimos sueños, anhelos, actividades, programaciones, convivencias,
evaluaciones y celebramos la vida.
Las
CEB, a la vez fuertes y frágiles, tenemos una enorme vitalidad, prueba de
ello son los encuentros diocesanos, regionales, nacionales e internacionales
que se preparan y celebran con grande alegría y se evidencia en su
preparación y realización la multiplicación de los panes y los peces.
A nivel de América Latina y el Caribe tenemos una larga trayectoria
de ir recogiendo y relanzando el proceso de las CEB, de manera
significativa, a través de los Encuentros que realizamos cada cuatro años.
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El
Primer Encuentro tuvo su sede en Volta Redonda, Brasil en 1980:
en aquel entonces, las CEB. contribuían para la formación de una
conciencia crítica ante la decadencia final de las dictaduras militares.
·
El
Segundo Encuentro se realizó en 1984, en Cuenca, Ecuador.
El tema era: "cómo mostrar que el Evangelio tiene que ser vivido, y no
sólo declamado en los documentos.”
·
El
Tercer Encuentro tuvo lugar en 1988, en Río Blanco, México.
El tema candente del momento era la eclosión de nuevas alternativas democráticas.
Las transiciones democráticas, casi en todos los países, amenazadas por
los fraudes electorales. Así fue que el tema del Encuentro se centró en
"Fe y Política".
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El
Cuarto Encuentro tuvo lugar en Santa María, Brasil, en 1992.
El tema de reflexión era "desafíos para las CEB: articulación y
metodología".
·
El
Quinto Encuentro se realizó en San Pedro de Ycuamandiyú, Paraguay, en 1995:
cuyo tema fue "todos juntos arranquemos de raíz a la pobreza".
·
El
Sexto Encuentro se realizó en La Rioja, Argentina en septiembre del 2001 con
los ejes temáticos de Identidad, Misión y Utopía-Sueños.
En los dos últimos años podemos mencionar el VII Encuentro
Latinoamericano que se llevó a cabo en Quéretaro, México con la
participación de 20 países, incluyendo la presencia de comunidades de
Estados Unidos con el tema de Las CEB
ante el desafío de ser fermento profético del Reino en la Sociedad e
Iglesia del Siglo XXI con el objetivo de rreflexionar
sobre el “otro mundo” que las CEB están posibilitando a través de sus
acciones socio-pastorales para descubrir en ellas la fuerza del Reino y
favorecer que sean fermento en la Iglesia y en la sociedad. Acompañaron a
sus delegaciones los obispos de Brasil, Haití y México.
De
igual manera asesores y asesoras de las CEB del continente nos encontramos
en la ciudad de Aguascalientes para realizar
un análisis prospectivo y encontrar las líneas de asesoría que impulsen
el proceso de las CEB. Nos es una ayuda hacer referencia a investigaciones y
estudios sobre las CEB realizadas de manera científica en varios países
como Brasil, Argentina, México y Chile.
Culminamos
en México estos encuentros internacionales con la realización del XVII
Encuentro Nacional de las CEB de México con cerca de tres mil delegados de
50 diócesis.
El mes de julio 2005 fue de gran actividad:
-
Se celebró el XI Intereclesial de Brasil en la ciudad de Ipatinga
con 3,854 representantes de 244 diócesis con el tema de la Espiritualidad
Liberadora. Una fiesta llena de colorido y esperanza, una expresión de
fraternidad en medio de una difícil coyuntura política.
-
Las CEB de Argentina realizaron su VI Encuentro Nacional en la ciudad
de Rosario con el tema de ¡CEB renovadas, semillas de una nueva sociedad!
El resultado fue más allá de los compromisos acordados y se vivenció un
nuevo impulso en el caminar, un aire fresco que permite continuar
con un paso más ligero.
-
El III Encuentro del Caribe con sede en la convulsionada isla de Haití
en la que el Arzobispo de Puerto Príncipe Monseñor
Serge Joseph Miot expresó lo siguiente: “No esperábamos una
actividad de esta naturaleza en Puerto Príncipe. Todo el mundo tiene miedo
de venir aquí, la gente de nuestras propias comunidades tienen miedo, por
eso faltan algunas provincias. Es un momento fuerte de nuestras vidas.
Gracias por su solidaridad y por compartir nuestra realidad. Las comunidades
están vivas, es la lucha la que nos mantiene vivos. Después de 10 años
hacemos todo el esfuerzo para que las comunidades continúen. Estas son la
esperanza del anuncio del evangelio.”
-
En Trinidad, Bolivia se realizó el VIII Encuentro Nacional con la
participación de alrededor de 650 representantes.
-
El Encuentro de la arquidiócesis de Cd. de Guatemala en octubre del
2005 con la reflexión en torno a la Eucaristía como pan de vida y de
solidaridad, expresada vivencialmente con los damnificados por el huracán
Stan.
-
El encuentro Nacional de Venezuela en la ciudad de Maracaibo en
noviembre del 2005 con el tema de Caminando
con las CEB, Otro Mundo es
Posible.
-
El
encuentro nacional de Paraguay en
la ciudad de Luque, una de las ciudades importantes del Departamento
central.
El caminar continúa y en varios países como es el caso de Ecuador,
Chile y Guatemala se están preparando para próximos encuentros.
ALGUNOS
ELEMENTOS DE NUESTRO CAMINAR COTIDIANO
Vivimos
nuestro ser de Iglesia Pueblo de Dios en su primer nivel, en la base, en la
casa en el barrio, en la calle, abierta a los diferentes niveles socio-económicos,
generaciones, razas y culturas. Por su propuesta de vida desde el Evangelio confronta a los sistemas
injustos que oprimen, excluyen y empobrecen a las mayorías de nuestros países.
Animamos
a la comunidad cristiana local. Sin la presencia del ministro ordenado, las
CEB hacemos las celebraciones de la Palabra. En Brasil el 75% de las
celebraciones dominicales son liturgias realizadas por la gente de las
comunidades; algo similar pasa en Honduras, El Salvador, Guatemala,
Nicaragua y República Dominicana.
Las
celebraciones litúrgicas llenas de colorido, de símbolos y de vida
celebran la cotidianeidad, los pequeños y grandes pasos en la lucha por la
justicia, la solidaridad con causas justas, los fracasos leídos a la luz de
la fe; ahondan y fortalecen el compromiso de estar con el débil, con los
excluidos, con la víctimas y crucificados de hoy.
Tomamos
conciencia de la realidad micro y macro, discernida a la luz de la Palabra
de Dios y del Magisterio de la Iglesia y generamos diversas iniciativas para
transformarla, por ejemplo: cooperativas, comités de derechos humanos,
acciones a favor del medio ambiente, trabajo de mujeres, participación
ciudadana y política, misiones a lugares en conflicto o más pobres que los
propios, trabajo con las pandillas (maras) y jóvenes en riesgo,
comercialización de productos campesinos a precio justo… teniendo como
referente la Comunidad Trinitaria, el proyecto del Dios de la Vida.
Generamos
procesos de formación y capacitación en todos los niveles: en los grupos
base, en los diferentes niveles de animación, en los diversos ministerios y
servicios. Las CEB contamos
con una larga experiencia de talleres, encuentros, foros, seminarios. Hemos
creado infinidad de materiales didácticos y populares y contamos con
millares de publicaciones, que
toman en cuenta los diferentes contextos y culturas.
Las
mujeres, mayoría en las CEB, desarrollamos servicios y ministerios con
creatividad y eficacia; ejercitamos el apostolado, la enseñanza en
la fe, la profecía y la animación a la comunidad. Las CEB son escuela en
el discípulado y en el desarrollo humano.
Las
CEB nos buscamos y nos necesitamos unas a otras y tejemos redes de
articulación y de organización en la parroquia, en la diócesis, a nivel
nacional y a nivel internacional, y somos expresión viva de la Iglesia como
comunidad de comunidades.
Es
una alegría ver que esta eclesio-génesis se vive en las CEB en permanente
proceso y los frutos que se cosechan a lo largo del camino. Nos alienta en
nuestro andar el saber que esta experiencia, suscitada por el Espíritu, se
ha propagado a otros continentes.
DESAFÍOS Y DIFICULTADES
EN NUESTRO CAMINAR
Compartimos
con toda la Iglesia los desafíos y dificultades de comunicar la Buena
Noticia de Jesucristo a nuestros pueblos en un contexto de hegemonía de la
globalización neoliberal que provoca exclusión, migración, desempleo,
narcotráfico y una espiral de violencia. Experimentamos y sentimos
preocupación por el deterioro progresivo del medio ambiente, la salida
masiva de bautizados a otras expresiones religiosas alienantes y un
pluralismo religioso presente aun en el seno de las mismas familias.
Nos
preguntamos seriamente por el desafío de responder a la nueva situación
histórica de América Latina en la que se vive una emergencia popular en
varios países que buscan un nuevo proyecto de sociedad que responda a sus
necesidades.
Las
CEB caminamos con profundo sentido de unidad y pertenencia a la Iglesia y
continuamos en fidelidad profética a ella, pero es un caminar en el que
encontramos indiferencia, incomprensión, rechazo, marginación en muchas
parroquias y diócesis.
Encontramos
una seria dificultad de colaborar con sacerdotes sin una adecuada formación
y muchos de ellos con una práctica pastoral autoritaria e injusta que ha
dejado un saldo negativo en la vida religiosa que son parte de este caminar,
en las comunidades eclesiales de base y en el pueblo de Dios en general.
Nos
interpela la juventud y el que tengan en las CEB una mayor participación y
protagonismo.
Hemos
dado pasos significativos en la formación de animadores y en la capacitación
a los diferentes ministerios y servicios de las comunidades y miles de
personas se han cualificado, pero reconocemos que aún nos faltan pasos para
ser un laicado más maduro y asertivo.
Experimentamos
también que muchos de los miembros de CEB capacitados y en servicio en
diferentes ministerios se ven obligados a abandonar sus países en búsqueda
de trabajo, principalmente hacia Estados Unidos. Sentimos el desafío de
trabajar más articuladamente con las CEB de la población hispana y brasileña
en aquella nación y atender a las familias de los que emigraron.
Nos
desafía el uso adecuado de la tecnología y el que ésta beneficie también
a los sectores desfavorecidos. Vamos dando pasos significativos en la creación
de nuestras páginas Web y en la utilización del correo electrónico pero
necesitamos dar muchos pasos más.
EL CAMINO SE ENSANCHA O
SE ANGOSTA MAS
Tenemos
más de 40 años de camino, de experimentar gozosa y dolorosamente el ser
comunidades consecuentes con la práctica de Jesús en la que miles de
hermanos y hermanas han dado su vida por la causa del Reino.